la-vega-to-jarabacoa

La carretera La Vega – Jarabacoa construída por Trujillo. (Fuente)

La relación entre Jarabacoa y Trujillo nunca fue una de amor.

Aunque Jarabacoa trató de agradar al dictador varias veces, historiadores aseguran que el nunca desplegó gran cariño o amor por el pueblo. Si fue por odio real o mera falta de interés, sigue en disputa.

Lo Que Dio Trujillo

Aun así fueron varias las obras hechas bajo su dictadura: la carretera La Vega – Jarabacoa, la Planta Eléctrica, parte del Hospital, el Ayuntamiento, el Matadero, el Acueducto, los colegios Salesianos, las calles, el parque — entonces conocido como el Parque Trujillo –, los puentes Jimenoa, Yaque y Baiguate y la original carretera Jarabacoa – Constanza.

Ademas ahí esta el Hotel Montaña. Para su tiempo fue uno de los más modernos en construcción y estilo, y además del Tirano, atrajo a muchos del panteón social de la República. Las condiciones climáticas obligaron al sátrapa Trujillo a construir el hotel para sus noches de amoríos y su permanencia mientras se dirigía al lugar de sus amores: Constanza.

Se dice que Trujillo miraba con cierto recelo a la gente de Jarabacoa y nunca hizo gala de querer estar dentro de la población, sino solo la pasó por alto.

cama

La famosa cama de Trujillo en El Montaña, que desapareció en los últimos años, y reapareció de manera igualmente misteriosa recientemente. (Fuente)

 

Peleando Por Su Amor

Aun así — y quizás por eso mismo — el Ayuntamiento de Jarabacoa, autoridades designadas por él mismo, lo reconoció con la distinción “Hijo Adoptivo del Municipio” en el 1934. Además, el Ayuntamiento declaró a su hijo, el General Rafael L. Trujillo Martinez (Ranfi), como “Hijo Benemérito de Jarabacoa.” Siguiendo en ese mismo esquema decidieron nombrar al hermano del dictador, Arismendi Trujillo, como “Huésped de Honor.” Pero ahí paró el agrado del Tirano. Honores para sí y su hijo fueron acceptables, ¿pero su hermano? El Comisionado Estrella mando una comunicación al Ayuntamiento con el fin de conocer con qué autoridad se atrevían a darle honor a alguna persona sin el permiso del Poder Ejecutivo. El ego immenso del Tirano no permitía ni el honor de ‘huésped’ a su propio hermano, y por ende el homenaje se suspendió. El mismo homenaje fue luego entregado al presidente Balaguer en el 1987, quien lo aceptó con muchas ganas, mientras que la distinción “Hijo Adoptivo” fue más tarde otorgado al mártir anti-trujillista Leopold Jimenez Nouel.

El último y peor intento de adulación del Ayuntamiento de Jarabacoa hacia Trujillo fue tratar de otorgarle a él el título de “Benefactor de la Iglesia” y el solicitar a otros ayuntamientos del país que hicieran lo mismo. Eso fue en el 1955 y parecia lógico, ya que menos de un año antes Trujillo había viajado al Vaticano para firmar un concordato con la Iglesia Católica, donde el Papa Pío XII le otorgó la Gran Cruz de la Orden Piana. Con lo que no contó el ayuntamiento fue la relación fría de Trujillo con la Iglesia Católica.

Domenico Tardini y Rafael Leonidas Trujillo Molina

Trujillo firmando. El concordato le permitió a la iglesia católica tener privilegios por encima de otras iglesias.


Trujillo y La Iglesia

La relación del dictador con la Iglesia fue similar a la de Adolfo Hitler: una de pura convenencia que hacia los últimos años de su regir enfrió mas y mas. Para el ’55 en adelante ya se notó un nuevo enfriamiento, y por tal razón le llegó una comunicación al Ayuntamiento de Jarabacoa, de que nuevamente trataron de otorgar algo que no era de ellos – aunque no se sabe si fue a insistencia del Dictador o la misma Iglesia. De las decenas de títulos que le fueron dados y que se dio el Tirano, ese quedó fuera de su alcance.

De último existe una anécdota interesante encontrada por el historiador Álcides Díaz Batista. Durante la gestión de José Durán Ramírez como Síndico (posiblemente su primera en el 1944), Trujillo hizo un recorido por el pueblo. Mientras los pitos de los aserraderos tocaban insistentemente como acto de recibimiento a tan importante personaje a la entrada de Jarabacoa, Trujillo le preguntó al Síndico Ramírez qué necesitaba Jarabacoa.

El síndico respondio que “a Jarabacoa, señor Presidente, no le falta nada”, en franca alusión a que él lo había hecho todo. Pero parece que esta respuesta no le gustó, y el Dictador se marchó sin una palabra. A las pocas semanas comenzó la construcción de la carretera Jarabacoa – Constanza, bordeando el pueblo.

Se dice que fue por orden del Tirano, para que el no tuviese que pasar “por el medio de ese pueblo malagradecido.”

Artículos Relacionados

Tu Comentario

comentarios

Shares
Share This